Bueno, bonito y barato
29 feb
Últimamente nos están llegando muchas ofertas que nos piden que hagamos un trabajo “bueno, bonito y barato”. La crisis aprieta, está claro. El problema es que en el mundo de software, como en cualquier otra profesión, las cosas tienen un precio. Un trabajo bien hecho se consigue a base de echar horas y nosotros pretendemos cobrar por ellas. Llamadnos raros si queréis.
Cuando un cliente nos viene con lo de bueno, bonito y barato siempre le contestamos con el mismo razonamiento (que no lo hemos creado nosotros, por supuesto):
Si es bueno y bonito, no puede ser barato
Si es bueno, llevará muchas horas de desarrollo y si es bonito muchas horas de diseño, lo que en ambos casos al final traduce en más precio. Y esto es así.
Como sabéis nosotros trabajamos mayoritariamente con software libre porque así lo hemos decidido. Como está muy de moda decir ahora, es nuestro core. Pues bien, los que buscan lo barato no entienden que una cosa es no tener que pagar licencias y otra bien distinta es que la funcionalidad completa del proyecto ya la haga Drupal, por ejemplo, nada más instalarlo en un servidor. Los desarrollos a medida tienen su enjundia. Además, generalmente en proyectos complejos hay una gran cantidad de labor de gestión que todo el mundo olvida cuando valora un proyecto: interminables e innumerables reuniones, cientos de correos electrónicos con cambios, atención al cliente 24×7… Bueno, qué os vamos a contar que no sepáis o que no hayáis sufrido ya.
Si es bueno y barato, no puede ser bonito
Parece ser que está en mente de mucha gente que el diseño se tiene que regalar, que es una disciplina sobrevalorada y que cualquiera lo puede hacer (y además en un espacio de tiempo cortísimo). Estamos hartos ya de escuchar “pues mi sobrino que sabe usar el Corel me hace eso por mucho menos dinero”. Somos profesionales y no estamos en este mundo para luchar contra sobrinos, cuñados y vecinos. Si no quieres diseño a medida y crees que tu proyecto se resuelve con una plantilla, nos parece correcto y también lo podemos hacer así, pero el trabajo de un diseñador tiene un coste.
Nos hemos encontrado de todo en este mundo del diseño, desde el ya famoso “te paso el diseño final en Powerpoint” (¡bravo!), el no despreciable “quiero los colores de mi web en CMYK” y el no siempre bien ponderado “te paso las fotografías a 300ppp porque así se ven mejor”. Anécdotas hay muchas, profesionales no tanto.
Si es bonito y barato, no puede ser bueno
Algo barato y “agradable a la vista” sin el correcto desarrollo detrás, no sirve para nada y probablemente no sea tan “bonito”. Es el mismo razonamiento que en el primer caso: lo bueno lleva muchas horas detrás, y eso se tiene que pagar. No podemos pretender que alguien de el 100% de sí mismo pagándole el 30% de lo que debería cobrar.
Eso sí, desde aquí queremos dejar claro que dentro del sector hay quien infla muchísimo los precios y también empresas que no tienen capacidad de llevar a cabo los proyectos y recurren a la subcontratación. Todo suma.
Conclusión
Tanto por el bien de nuestro equipo, como por el bien del sector, creemos que todos tenemos que cobrar las cosas por lo que valen. Es la única manera de que nos valoren correctamente y de evitar muchas discusiones innecesarias.
Foto por josemanuelerre
















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