El diseño web ha muerto

El diseño web está muerto

Sí, el diseño web está muerto. Es duro decirlo para quienes nos dedicamos a ello, pero es así. La usabilidad, la interfaz de usuario, la arquitectura de contenidos… todo. Ya nada de ello tienen valor.

Esta sentencia no la soltamos porque nos creamos unos gurús si no más bien por nuestra experiencia de los últimos tiempos. Estamos cansados de ver RFPs en las que se pide que junto con la propuesta técnica y la oferta económica se entreguen diseñadas todas las pantallas importantes de un portal. También de ir a reuniones en las que el cliente directamente y sin ningún reparo te pide que le regales la parte de diseño.

Es difícil saber cómo hemos llegado a esta situación pero tiene toda la pinta de que no hemos sabido vender lo que realmente se hace en la fase de diseño ni las fases previas a ella. Muchos deben de creer que es simplemente poner “las cosas bonitas” cuando realmente hay muchísimo más trabajo detrás. Puede incluso que el precio de las plantillas comerciales haya contribuido a esta confusión, dado que puede parecer que los 50$ que cuesta una plantilla es lo que realmente cuesta un diseño, cuando realmente se está dejando de lado el modelo de negocio de ese tipo de producto es completamente distinto. Las cifras recaudas por algunas de estas plantillas premium así lo certifican.

Seguro que a todos os suena la situación en la que se arranca un proyecto y lo primero que se pide es un entregable de diseño, antes siquiera de haber decidido los contenidos que se van a incluir en la página. Desde nuestra experiencia este es el principal motivo de disputas durante un proyecto ya que al final están decidiendo la funcionalidad un diseñador y una persona que opina si es bonito o no lo que le presenta. Y sí, también hay diseñadores que son muy buenos que saben trabajar conjuntamente con el resto del equipo y clientes que entienden. Pero por desgracia no es lo habitual.

Habitualmente no es que el cliente considere que la usabilidad, la responsividad o la velocidad de carga no tengan valor sino que las da por supuestas y simplemente no es capaz de cuantificarlas. Cree que eso está incluido de por sí y no entiende que en lo que él denomina “hacer una web” (que viene siendo pasar un archivo de Word a HTML) haya una fase aparte en el que se cobre por ello. Insistimos en que quizá es momento de hacer autocrítica y empezar a explicar las cosas bien.

Nosotros en varias ocasiones nos hemos plantado y no hemos querido entrar a formar parte de un proyecto en el que el diseño web teníamos que regalarlo. En otras ocasiones hemos tenido que presentar “algo” pero siempre con la verdad por delante diciendo al cliente que el diseño no es la primera fase de un proyecto y que aquello que le hemos presentado quizá varíe profundamente cuando se cierre la funcionalidad y se tengan los contenidos finales.

Y lo peor es que es muy probable que nos siga ocurriendo porque no parece que la tónica vaya a cambiar.

Créditos de la foto: archer10 (Dennis)