Lo que hemos aprendido últimamente (I)

3 nov

Los que nos seguís en Twitter ya sabéis que llevamos muchos meses trabajando para empresas muy grandes llevando sus desarrollos PHP y haciendo labores en gestores contenidos open source. Esto tiene el inconveniente de que no podemos contar lo que hacemos, pero tiene la ventaja de que como no os hemos dado nombres podemos comentar lo que hemos aprendido sin que nadie se pueda dar por aludido. Más que nada porque no pretendemos tirar piedras contra nadie escondiéndonos en el anonimato, sino más bien compartir con vosotros como es la vida de una empresa joven que está creciendo rápidamente por si estáis en la misma situación y os puede resultar útil.

Ventajas

Trabajar para consultoras muy grandes tiene ventajas, y además son ventajas importantes a día de hoy tal y como está la economía. Ellas suelen contar con equipos comerciales que prácticamente te garantizan proyectos, que realmente es lo que una empresa de la envergadura de Mantra necesita. Nosotros no tenemos en plantilla perfiles únicamente encargados de traer trabajo por lo que nos cuesta realizar esa labor (aunque visto donde estamos tampoco se nos ha dado tan mal). El inconveniente de esto es que te puede llegar un aluvión de ofertas que prácticamente te colapse, y si trabajas con más de una consultora pues aún más. Este es un mal común que nos estamos encontrando últimamente, y es que al final este tipo de empresa te identifica como su departamento de ofertas y creen que tienes la misma capacidad de hacerlas que ellos de conseguir oportunidades. Es un error que si tu empresa no es muy hábil puede pagar muy caro.

El tiempo

Otra de las cosas que hemos aprendido últimamente es que es el tiempo no transcurre a la misma velocidad estés donde estés, sino que varía en función del lado en el que te encuentres. Sí, ya sabemos que Einstein habló de ello en su teoría de la relatividad, pero se olvidó de poner el ejemplo correcto. Cuando una empresa grande te pide una oferta la quiere ya. Ya, no. La quiere antes de ya. Se supone que tú estás esperando de brazos cruzados a que ellos se pongan en contacto contigo, pero la realidad no es así. A tal punto ha llegado esta situación que no estamos planteando la posibilidad de intentar adiestrar neutrinos para que hagan las ofertas en Mantra.

Sin embargo, cuando entregas la oferta pueden pasar días o semanas hasta que la consultora se la pasa a su cliente. Ese tiempo que tú podrías expresar en eones, parece ser que en el otro lado son breves instantes. Ahí de repente nada corre prisa. Todo es un remanso de paz que tú no te puedes explicar. Luego la oferta llega al cliente, y ahí hay de todo, los ágiles en la respuesta y los que se toman todo el tiempo del mundo. Pero eso ya no lo puedes controlar.

Los términos

Al final ya os podéis imaginar cual es el resultado de la operación si el cliente acepta la oferta (porque sí, muchos clientes aceptan las ofertas). Aquellos términos que tú planteaste días, semanas o meses (¡meses!) antes pueden ahora estar obsoletos. En la oferta se planteaba una fecha de comienzo del proyecto y una de de finalización del mismo ¿Adivináis cuál es la que no se va a variar? Cuenta la leyenda que una vez en Mantra conseguimos cambiar la fecha de entrega de un proyecto. Pero es eso, una leyenda. Y de los términos económicos invariables después de modificar el alcance ya ni hablamos, porque eso ya lo sabíamos y vosotros también.

Las conclusiones (I)

Y es que hemos aprendido que es muy difícil decir que no a empresas de este tamaño, aunque es lo que debería hacerse. Puedes pararte a pensar que tu empresa es la elegida y que nunca les dirás que sí a todo, pero la realidad es que llegado el momento tragas. Y tragas. Y sigues tragando, por un tiempo. Hasta que un día, que en el caso de Mantra ya ha llegado, dices que no. Y no se para el mundo. Sigues trabajando en otros términos más satisfactorios para todos. Y ¡oh, sorpresa!, los proyectos salen mejor.

Hay que perder el miedo a decir que no. Hay que tener sentido común, no trabajar únicamente para una empresa grande y tirar para adelante.

Porque ser emprendedor y tener una empresa de reciente creación no significa que tengas que ir de un lado para otro con los pantalones bajados.

Otro día seguiremos comentando lo que hemos aprendido sobre la contratación de personal, porque eso merece un capítulo aparte, y lo va a tener.

Fotos: Foto 1, Foto 2, Foto 3

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